¿Qué es?
Las
enfermedades cardiovasculares (ECV) son aquellas
que afectan tanto al sistema circulatorio como al corazón.
Entre ellas se encuentran la enfermedad coronaria, la enfermedad
valvular cardiaca, la
hipertensión arterial, el accidente
cerebrovascular (trombosis o derrame cerebral) y la enfermedad
cardiaca reumática.
En España, estas enfermedades constituyen la
primera causa de muerte, originando casi el 40 por ciento de todas
las defunciones. Según datos obtenidos del Instituto Nacional
de Estadística (INE), las ECV causaron
120.760 muertes en 2006, principalmente por
enfermedad
isquémica del corazón y enfermedad cerebrovascular,
representando el 31 por ciento y el 27 por ciento respectivamente.
Entre las
enfermedades isquémicas del corazón,
el
infarto agudo de miocardio es la más frecuente con un 61
por ciento de las muertes. Si bien esta dolencia en sujetos de 25 a
74 años se mantiene estable, se estima que cada año
aumentará un 1,5 por ciento el número de casos de
infarto y angina de pecho debido al envejecimiento de la población.
Por su parte, la enfermedad cerebro vascular se
presenta con mayor frecuencia en la población de edad
avanzada. Los efectos ocasionados van desde leves hasta graves y
pueden incluir problemas de visión y coordinación de
los movimientos, siendo una de las principales causas de invalidez
grave y prolongada en los adultos.
Es importante mencionar que el patrón observado
en España también es visto en otros países
desarrollados.
Causas
La patología de base de las ECV es la
aterosclerosis, una enfermedad inflamatoria que se caracteriza por la
acumulación de lípidos, células inflamatorias y
tejido fibroso en las arterias. Su etiología es multifactorial
y compleja, interviniendo tanto factores ambientales como genéticos.
Estos factores de riesgo suelen presentarse asociados entre sí,
potenciando el riesgo cardiovascular.
Los factores de riesgo ambientales suelen ser
modificables, lo cual permite prevenir el desarrollo de la ECV. Entre
ellos, los tres más importantes son el colesterol elevado,
la
hipertensión arterial y el tabaquismo. No obstante, debemos
también considerar factores como
la obesidad, el sedentarismo
y la diabetes mellitus.
Asimismo, existen otros factores de riesgo que no son
modificables, como la edad, el sexo y la base genética.
Hipercolesterolemia
La
hipercolesterolemia es una enfermedad cuyo único elemento común es una
alteración del metabolismo de los lípidos, con su
consecuente alteración de las concentraciones de lípidos
y lipoproteínas en sangre.

El estudio de este trastorno metabólico ha
cobrado particular importancia desde que el estudio de
Framingham
demostrara que éste es uno de los principales factores de
riesgo cardiaco. Esto se debe a que el colesterol tiende a fijarse en
las paredes de las arterias formando
placas de ateroma, estrechando
así la luz arterial hasta obstruirlas. Si bien la afectación
más estudiada y comentada es la de las arterias coronarias, que lleva al
infarto agudo de miocardio, en realidad
puede ocurrir en todo el árbol arterial y llevar a la
afectación de los más diversos órganos.
Hipertensión arterial
La
hipertensión arterial es una enfermedad caracterizada por un incremento de las cifras de
presión arterial por encima de 140/90 mmHg y considerada uno
de los problemas de salud pública en países
desarrollados que afecta a cerca de mil millones de personas en el mundo. Los individuos con una tensión arterial entre
130/80 y 139/89 tienen un riesgo duplicado de desarrollar
hipertensión arterial que los individuos con valores menores.
La
hipertensión es una enfermedad asintomática
y fácil de detectar, sin embargo, cursa con complicaciones
graves y letales si no se trata a tiempo. En el 90 por ciento de los
casos la causa es desconocida por lo cual se le ha denominado
'hipertensión arterial esencial', la cual presenta una fuerte
influencia hereditaria. Asimismo, en la 'hipertensión arterial
secundaria', existen causas directamente responsables de la elevación
de las cifras tensionales. Esta forma de hipertensión no sólo
puede en ocasiones ser tratada y desaparecer para siempre sin
requerir tratamiento crónico, sino que además puede ser
una alerta para localizar enfermedades aún más graves
de las que solo es una manifestación clínica.
Tabaquismo
Según la Organización Mundial de la Salud,
el tabaco es la primera causa mundial de enfermedad, invalidez y
muerte prematura del mundo. En Europa el tabaquismo provoca cada año
1,2 millones de muertes. Está directamente relacionado con la
aparición de 29 enfermedades, de las cuales 10 son diferentes
tipos de cáncer, y es la principal causa del 95 por ciento de
los cánceres de pulmón, del 90 por ciento de las
bronquitis y de más del 50 por ciento de las enfermedades
cardiovasculares. En España cada año mueren más
de 50.000 personas debido al consumo de tabaco, más que por
los accidentes de tráfico y el consumo de todas las drogas
ilegales juntas.
Obesidad
La
obesidad, caracterizado por un índice de masa corporal igual o mayor a 30, es un factor de riesgo importante para
enfermedades crónicas tales como
enfermedades cardíacas,
diabetes mellitus, hipertensión arterial, ictus y algunas
formas de cáncer. La evidencia sugiere que se trata de una
enfermedad de origen multifactorial, es decir, genético,
ambiental y psicológico, entre otros.
La herencia tiene un papel importante en el desarrollo
de esta enfermedad, tal es así que niños de padres
obesos presentan un riesgo de sufrir obesidad 10 veces superior a lo
normal. En parte es debido a tendencias metabólicas de
acumulación de grasa, pero también se debe a que los
hábitos culturales alimentarios y sedentarios contribuyen a
repetir los patrones de obesidad de los padres.
Diabetes mellitus
La
diabetes mellitus o diabetes sacarina es un síndrome
orgánico multisistémico crónico que se
caracteriza por un aumento en los niveles de glucosa en la sangre,
efecto conocido médicamente como hiperglucemia. Esto es el
resultado de concentraciones bajas de insulina o bien resistencia a
la misma por parte del organismo, lo cual conducirá
posteriormente a alteraciones en el metabolismo de los carbohidratos,
lípidos y proteínas.
Este padecimiento causa diversas complicaciones,
dañando frecuentemente a ojos, riñones, nervios
periféricos y vasos sanguíneos. Sus complicaciones
agudas generalmente incluyen la hipoglucemia, cetoacidosis, coma
hiperosmolar no cetósico y raramente acidosis láctica
como consecuencia de un control inadecuado de la enfermedad.
Asimismo, las complicaciones crónicas llevan a
enfermedades
cardiovasculares, nefropatía, retinopatía,
neuropatía y daños microvasculares.
Dado que cerca del 50 por ciento de los sujetos
desconoce su enfermedad, es muy importante detectarla a tiempo.
Entre los síntomas se encuentran la
poliuria (producción excesiva de orina), la polidipsia
(incremento de la sed), la pérdida de peso, algunas veces
polifagia (aumento anormal de la necesidad de comer) y la visión
borrosa.
De los tres tipos de
diabetes mellitus reconocidos por
la Organización Mundial de la Salud, (tipo 1, tipo 2 y
diabetes gestacional), aparentemente sólo la
diabetes mellitus tipo 1
presenta un componente genético.